1/18/2006

La violencia del Estado mediante las relaciones Capital-Trabajo.


Hoy hablar de violencia es sinónimo de estudios y expresiones humanas manifestadas de formas erradas, entre otras cosas, sin embargo, cuando se intenta hablar de las relaciones de violencia que ejerce el estado a través del Capital v/s Trabajo, es sinónimo de sordera, falta de palabras y en muchas ocasiones de pantalones.
Es difícil analizar este fenómeno que ha ido mutando severamente desde un estado “benefactor” (antiguamente), a un estado actual, capitalista, neoliberal y reducido a su más mínima expresión.
Son muchos los factores que influyen y a veces siento que cuando hablo de ello solo hago eco en mi cabeza esperando la respuesta de alguien que nunca llega.
Las relaciones de violencia que ha establecido el estado chileno sobre sus ciudadanos mediante el capital han sido brutales y a medida que pasa el tiempo, más se intensifica.
Hoy estamos desprotegidos ante un sistema económico opresor manejado por los empresarios (uno de ellos que se estaba postulando a la presidencia de este país cuyo pueblo tiene una memoria excesivamente frágil). Los sistemas de salud monopolizados por la isapres que te cobran hasta el último peso cuando lo descuentan del sueldo pero que a la hora de pagarte la licencia demoran más de uno o dos meses para reembolsarte ese tiempo de enfermedad.
Como ellas están las mismas empresas que hoy nos emplean. Ejercen una violencia a través de políticas antisindicales, mediante el sueldo miserable que pagan a los trabajadores y por supuesto, los despidos injustificados por “necesidades de la empresa”.
Las políticas laborales que desarrollan los empresarios en el parlamento junto con las permitidas por este estado endeble e incapaz, nos han llevado a vislumbrar un futuro negro cada día más asfixiante.
Hoy muchos trabajadores no pueden sostener sus casas debido a las deudas adquiridas mediante el falso manto del crédito, ese manto que cubre como un velo nuestras precariedades y que permite a sus usuarios (me incluyo), endeudarse hasta el último de los días de sus vidas para cuando no sean capaces de pagar lo adeudado, se le embargue hasta el peluche que será rematado más tarde en una liquidación.
El estado en conjunto con la derecha de este país, además de ayudar a las grandes transnacionales e inversores extranjeros a estrujarnos hasta el último segundo de nuestras vidas, ha hecho oídos sordos ante esta situación, ha permitido que ello suceda y nos han dejado desprotegidos ante un sistema que violenta a sus trabajadores como si fueran cualquier cosa menos personas.
Ello es mucho más grave aún, debido a que cuando un estado busca deshacerse de la posibilidad de controlar o regular de alguna manera a los empresarios, estos se toman las libertades y el derecho de regular las leyes y el sistema de acuerdo a su antojo.
Es increíble que todavía los chilenos comunes y corrientes no tengan dentro de sus prioridades ir al teatro al menos una vez al mes, al cine, a un museo, a tomarse un trago en un buen bar o invitar a su pareja a comer, menos hablar de salir con los niños cuando se trabaja de lunes a domingo y las horas libres las debes usar para limpiar la casa, llevarlos al colegio, hacer las tareas, etc.
Sí, estoy de acuerdo que muchos pueden y no lo hacen, pero comparativamente, los que no pueden hacer ninguna de las actividades recreativas antes mencionadas son muchos más.
Volviendo al problema de fondo que es la violencia establecida “legalmente” desde el estado hacia los trabajadores mediante el capital, solo piensen cuantas personas conocen que tengan problemas en el trabajo, cuenten también a los que saben que no llegarán con sus sueldos a fin de mes y los que tienen depresión o algún tipo de crisis nerviosa... personalmente me faltan dedos de las manos para contarlos.
Esta violencia puede tener varios enfoques y no soy yo precisamente quien deba dilucidarlos (admito que además me faltarían estudios para hacerlo), sin embargo, uno de los fines que vislumbro es el de tenernos como ganado trabajando en empresas que nos mantienen con sueldos miserables para seguir dentro de la cadena sistémica.
Ganas un sueldo que debes pagar a fin de mes, te endeudas y haces girar la economía. Estás en la rueda del sistema y si te quieres salir, allá tú, aquí a nadie le importa y a comer mierda se ha dicho.
Por otra parte, las luchas contra las grandes empresas por despidos injustificados, indemnizaciones no pagadas o bien por la violación de los derechos elementales son casi imposibles de llevar a buen puerto. Los juicios se extienden por años y los trabajadores involucrados en ellos no encuentran otro trabajo teniendo que abandonar la lucha para parar la olla en la casa o sencillamente porque no son capaces de pagar un abogado por ese tiempo.
No puedes acudir a un sindicato inexistente y menos a la entidad fiscalizadora que es en nuestro país la inspección del trabajo. Es irrisorio ver que los inspectores van a las empresas y rápidamente olvidan lo observado por unos cuantos pesos o bien por presiones desde los mandos superiores.
Entonces, ¿qué carajos podemos hacer ante tanta violencia?. Violencia que además viene de dos grupos enormes contra los que luchar hoy en día es casi imposible; el estado y los empresarios. Violencia que ya no se manifiesta en las matanzas llevadas a cabo por las fuerzas armadas de este país (ojo que no hablo solamente de la dictadura, más bien me refiero a los inicios de nuestras fuerzas armadas como tal, allá por principios del siglo pasado cuando en 5 años, 1903; 1905 y 1907 asesinaron a más de 10.000 obreros), si no que, de la violencia comunicacional y de la que es legislada en el parlamento de este país, donde supuestamente se hacen leyes para las personas que eligieron a esos payasos y no para los intereses empresariales.
Según mi visión el tema no va a variar, de hecho a un sistema de más violencia por parte del estado y el capital sobre los trabajadores es hacia donde viajamos hoy en este pequeño planeador llamado Chile.

(Análisis nacido de una conversación con el antropólogo social Alex Donato, cuyo tema de tesis para su magíster o doctorado, no recuerdo bien, es el aquí mencionado).
Cuadro de José Balmes, Mar adentro.

5 Comments:

Blogger andriusha said...

Te quiero invitar cordialmente.
Soy Nibaldo Maturana, soy alumno de actuación de Arcis y vamos, con mi compañía, a tener funciones de la obra "Los niños terribles" una adpatación libre de la obra "Les enfants terrible" de Jean Cocteau. Somos una compañía emergente y esta es nuestra primera obra. Somos la compañía Lucidez Infante y las funciones son del 23 al 29 de enero en el Centro cultural MORI que está ubicado en Constitución 183, en la plaza camilo Mori en Bellavista. Los precios de las entradas son los siguientes: Lun, Mar y Mierc $2000 general. Jue, Vier, Sab y Dom $2500 est y $4000 general. estos precios son puestos por la sala. La función es todos los días a las 21:00 hrs. Esperamos que puedan asistir. Un gran abrazo y de antemano gracias.

Más información en

www.teatrolucidezinfante.blogspot.com

1:22 AM  
Blogger petunia said...

El cuadro es bello...el post una lata que no se por que la lei. Mas de lo mismo que no me importa y a ti tampoco te deberia importar. Sobretodo si estas seguro que el sistema jeton de Chile no va a cambiar. Creo que lo mejor es salir un rato pa afuera.
Saludos y un abrazo de esta parte del planeta donde estoy odiendo andar con calor y pegotea'!

11:31 PM  
Blogger asteroide519 said...

srta. petunia, es verdad que puede parecer una lata y que en gran medida sería bueno hecharse al pollo de este país, sin embargo, el análisis, y la crítica que se pueda generar a través del mismo (sobre todo cuando ataca problemas que la mayoría de las personas sigue pasando por alto), es urgente y ncesario.
Por mi parte todavía trato de vivir luchando por las cosas que creo justas y ojalá tenga la fuerza y un poco de cabeza para poder hacerlo.
En cuento a la imagen, es un cuadro de Balmes, pronto subiré algo mío.
Saludos desde acá, el extremo del mundo.

10:32 AM  
Blogger petunia said...

Sabes lo que me pasa con los analisis y criticas al sistema que tenemos en Chile? Es que solo que da en eso. El mundo esta lleno de buenas intenciones, y en Chile tambien, pero no pasa nada que cambie las cosas, sigue en lo mismo nomas.
Si, estamos en extremos. Saludos.

5:50 PM  
Blogger Niko said...

Usted me pidió mi opinión.

Concuerdo con Petunia: EL post es una lata. No puede pretender que un ser humano "normal" se siente 20 minutos frente a computador a leer esto o lo que sea.

Ok. A mi el tema también me parece interesante, pero por lo general cuando no tiene realmente claro de que esta hablando comienza a divagar... y creo que por eso terminaste con una pequeña obra literaria que habla de mucho y en el fondo de nada.

Eso.

2:56 PM  

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